La atención no se distribuye

El streaming resolvió la distribución. Cualquier artista puede subir un disco hoy y estar disponible en ciento ochenta países mañana. Es bien sabido que ese problema está técnicamente solucionado.

Solución que genera un problema aún mayor, porque lo que no se resolvió es la atención. La atención sigue siendo escasa, es cada vez más asimétrica, y sigue concentrándose en los que logran captarla. El catálogo de tu artista favorito no compite con el de un artista nuevo en igualdad de condiciones solo por el hecho de que ambos estén en Spotify. Compiten en la misma pantalla, con los mismos algoritmos, y uno de los dos tiene diez años de ventaja en señales de comportamiento. Eso sin contar la competencia entre plataformas (tu tiempo de ocio es limitado).

La promesa de la democratización no era falsa. Era incompleta. Democratizamos el acceso a la distribución y nos olvidamos de que el cuello de botella era otro.

Saber dónde está el cuello de botella real es lo que separa una estrategia de una ilusión.